Cuándo un grupo de niños/as comienzan su escolaridad, normalmente con 3 años, hay un periodo de adaptación en el mes de septiembre (aunque ésto ya parece que va a desaparecer). Bien, los padres, muchos de ellos, están concienciados de que su hijo/a puede ser que llore en los primeros días pero no lo están si el llanto vuelve a aparecer más adelante. Se preguntan - qué le pasará?, le pasará algo en el colegio?-. Los/as maestros/as que no tengan mucha experiencia laboral podrán pensar -soy peor maestro/a que mi otro compañero/a al cual no le lloran sus alumnos/as?-Cuándo vemos llorar a un/a niño/a tanto los padres como los maestros/as nos podemos preocupar.
Si estudiamos y profundizamos un poco en el desarrollo evolutivo de los niños de esta edad veremos que el llanto se convierte para ellos en una estrategia y que por tanto no debemos asustarnos si aparece sino saber como tratarlo.
Los niños y las niñas aprenden muy pronto que su llanto sirve para manipular al adulto u a otro compañero/a.
Manipula al adulto si descubre que éste no soporta el llanto.
Manipulará a sus compañeros que imitando al maestro/a no soportará tampoco el llanto, así por ejemplo, un niño llorará para que su compañero le ceda el juguete que el otro cogió primero.
Los papás deben saber que si el niño/a llora al entrar en el colegio no significa que sea desgraciado, sino que es el deseo de sentir que uno existe para los otros o el tener ganas de cumplir un deseo que se le niega.
Algunos utilizan el llanto para ejercer el poder, por ejemplo, algunos/as lloran desmedidamente para que la sanción se la lleve el otro, o para aminorar el castigo por haber agredido a otro/a compañero/a. Han aprendido que por llorar son considerados menos culpables, o si lloran al igual que el otro que ha sido agredido por él, el/la maestro/a no sabrá cuál ha sido el verdadero culpable y por lo tanto no sabrá a quién sancionar.
No me asusta el llanto de un niño/a en la clase, o a la entrada, no le doy importancia. He comprobado muy a menudo que si trato de calmarle es peor, llora más fuerte y parece que no tiene consuelo, así que trato de no escucharle (le escucho, claro) pero no le miro ni le hablo, solamente le comunico que cuándo él/ella lo desee se puede incorporar a la actividad grupal sin llorar y me surte mucho efecto.

