
El 9 de julio de 1955 Bertrand Russell redactó el "Manifiesto de Hiroshima" y fue apoyado por varios científicos, entre los cuales se encontraba como más destacado Albert Einstein, de hecho este manifiesto en pro de la paz y el desarme se vino a denominar "Manifiesto Russell-Einstein". Estos científicos viendo lo ocurrido con la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki decidieron manifestar al mundo un llamamiento al desarme ya que preveían la aniquilación del hombre y de la tierra si se seguía por el camino del armamento y la guerra. En este manifiesto se podía leer una de las frases más notable de la historia "...Hacemos este llamado como seres humanos: Recuerden su condición humana y olviden lo demás..."
Años más tarde, representantes de las organizaciones internacionales y nacionales de enseñantes, procedentes de 35 países y de todos los continentes, se reuniéron con científicos e investigadores en Hiroshima en octubre de 1982 y lanzaron un llamamiento a los enseñantes del mundo en pro de la educación para la paz y el desarme basándose en el anterior manifiesto de 1955. En este manifiesto se decía: "...La educación para la paz y el desarme debería ser alimentada en cada lugar, desarrollada en cada escuela, formar parte de la vida de todos. Nosotros, enseñantes, tenemos una responsabilidad particular cara a nuestros alumnos. Tenemos la responsabilidad de ayudarles a prepararse para construir un mundo más pacífico y más justo, un mundo libre de miedo y de las pasiones belicistas.Tenemos la responsabilidad de trabajar, como enseñantes, para salvaguardar el porvenir y el derecho a vivir de nuestros alumnos..." más adelante continuába diciendo: "....Los enseñantes deben:.......Preparar y poner en práctica programas de educación sobre la paz y el desarme, con métodos formales o informales, y con el sostén de los padres, del movimiento sindical, del conjunto de la sociedad y de los medios de comunicación."
Hoy me pregunto ¿ha sido en vano el esfuerzo de todos estos años de educar para la paz?, ya sé, en parte la sociedad es algo más consciente de la necesidad de vivir en paz pero si miramos el panorama político la realidad nos dice otra cosa muy distinta. Desde 1955 hay más países que poseen un armamento nuclear, ha habido más guerras y las seguirá habiendo mientras que los países pobres siguen siendo más pobres. El presupuesto que los países destinan a la guerra (ya lo quieran disfrazar con otro nombre) es mayor que el que se destina a la educación y al bienestar social. Los gobiernos siguen aceptando ante un conflicto de intereses políticos la eventualidad de una guerra y no se orientan hacia la paz y el desarme.
Me pregunto, ahora que hace poco se homenajeó a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki, ¿de qué sirve? ¿de qué sirvió tanto dolor? Los gobernantes no se comprometen, homenajean porque es políticamente correcto pero olvidaron el horror, el terror y la miseria de una guerra.
Aún así, yo seguiré luchando, en mi escuela, en mi aula, intentaré inculcar a mis alumnos valores que propicien un futuro en paz, y que intentaré transmitir no sólo a través de unos programas (que muchos hay y muy llamativos) sino a través de mi actitud, que además creo que es la única manera.
Para terminar, este manifiesto de enseñantes concluía: "....No enviémos jamás, de nuevo, nuestros alumnos al campo de batalla."
¿Algún día será realidad?.
Yo, desde aquí, a todos los maestros y a las madres, que pasáis por mi blog, os pido que eduquéis para la paz y el desarme, de corazón.