Me preocupa, me preocupo.
Cuándo veo las noticias del telediario, cuándo leo el diario, y me entero de acciones xenofóbicas, del auge que en algunos países está obteniendo el movimiento neonazi. Ya sé, no es nada nuevo. Pero siento que la mayoría de la gente no quiere darle importancia, es tan grave que no queremos en parte reconocerlo, y no hay que olvidar que así comenzó en Alemania el movimiento nazi de Hitler.
No hay que olvidar la historia, hay que recordarla, hay que estudiarla, no para tener rencor y odio sino para aprender de lo acontecido y procurar avanzar en paz y que nunca más vuelva a ocurrir.
Hoy, caminando por mi ciudad, volvieron imágenes que tengo en la retina y que siempre que vuelven a mí me embarga la emoción. De ellas, podría resaltar ahora mismo tres. La primera sería la miseria en muchas ciudades de la India, la segunda, los niños de la guerra de Etiopía y la tercera sería la última que viví este último verano, el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau en Polonia.
Podemos cerrar los ojos, mirar para otro lado, pero nunca dejará de ser verdad.
¿Cómo pueden negar la realidad?, ¿Cómo unos gobernantes no cuidan de su población?, ¿Cómo se puede acabar con la infancia tan impunemente?, ¿Cómo decir que el exterminio no fue verdad?, ¿Cómo olvidar?.
Recuerdo cuándo volví de la India y lo que allí no hice pues me escondía trás el visor de la cámara, fue llorar, porque no es justo sufrir desde el primer instante que ves la luz.
Igual y más duro fue, Etiopía, por determinadas circunstancia de un viaje que realicé a Kenia, terminé en la capital de Etiopía y allí, nada más pisar la calle, me topé con los niños de la guerra, con los tanques inutilizados en mitad de las avenidas, con chavales adolescentes que portaban una escopeta, con niños mutilados por bombas antipersonas y con el toque de queda a las diez de la noche.
Y por último recuerdo el campo de concentración de Auschwitz-birkenau. Era tal cómo miles de veces hemos visto en las películas pero estar allí, pisar la tierra dónde hubo tanto sufrimiento me pone aún los pelos de gallina. Fue tan atroz. Si el primer campo de Auschwitz te embarga al ver todos aquellos enseres, todos aquellos cabellos que luego eran vendidos....el segundo campo de Birkenau te destroza el alma, allí, puedes caminar junto a la vía del tren que tenía su fin en el mismo campo y dónde comenzaba el trayecto hacia los barracones de la muerte.
Con todo ésto que os he contado, quiero nuevamente abordar la necesidad de una educación para la paz, NUNCA MÁS deberían ocurrir tales atrocidades. No podemos pensar que tales hechos no nos afectan.
Desde muy jovencita estuve vinculada a un grupo gaditano para la paz, luego cuándo ingresé en el magisterio, en la escuela, me uní a un seminario por la paz, y nunca dejaré de luchar en la medida que me sea posible por un mundo en paz y sin violencia.
Es necesario inculcar a nuestros alumnos y a nuestros hijos una serie de valores que contribuyan a su desarrollo como personas y ciudadanos del mundo.
Debemos tener una mente abierta a las diferencias culturales y al respeto por ellas.
Debemos respetar las normas de convivencia.
Debemos todos los implicados en la educación de los niños tener la misma sintonía, los maestros y los padres no podemos ir por distintos caminos.
Debemos hacer un acto de reflexión y cambiar nuestras actitudes si fuera necesario.
Os animo con todo mi corazón a EDUCAR PARA LA PAZ.
P.D. : Visitad el blog de mi compañero del alma http://educarenvaloreshoy.blogspot.com/
P.D. : Os recomiendo también estos tres cuentos para la paz:
- "Negros y blancos" de Ediciones Altea
- "La niña invisible" de Ediciones Altea Benjamín
- "Los dos monstruos" de la colección Austral-Infantil de Edición Espasa-Calpe

















